domingo, 31 de marzo de 2019

INTI RAYMI

EL INTI RAYMI 

El Inti Raymi es una fiesta sagrada del Sol que se lleva a cabo todos los años, del 17 al 23 de Junio y que tiene su origen en el antiguo Cusco (Perú). Viene desde antes del Incario y ha estado presente en la Colonia y en la República.


La entrada del Inca a la Plaza de Armas o a la Explanada de Saqsayhuaman estuvo siempre presidida por un grupo de “Acllas” que rociaban flores y a su vez estaban acompañadas de los "Pichaq", hombres que se encargaban de espantar con escobas de paja a los malos espíritus que podrían haber en el camino. El inca en todas sus actuaciones al aire libre estaba siempre acompañado por su “kumillo”, o jorobado enano que portaba la “Achiwa”, especie de paraguas o sombrilla hecha de plumas de colores.
Otra parte de la celebración del "Inti Raymi" consistía en la ceremonia del fuego nuevo. En esta parte de la ceremonia se cumplía la orden del Inca de apagar el fuego en todos los fogones del Cusco y alrededores, con el propósito de encender el fuego nuevo que era repartido desde una fogata a todos los fogones de la ciudad.


 El Inty Raymi es en sí el símbolo de la gratitud de los
pueblos andinos que ofrecen a la Pacha Mama (madre tierra), por la bondad de haber permitido una buena producción y cosecha de productos tradicionales, la gratitud se celebra con la presencia de música y danza, concentrándose más de un centenar de conjuntos autóctonos. Recoger esta vivencia milenaria, permite que nuestras raíces étnicas conserven todo su esplendor y colorido a través del canto y la alegría de los vientos que nacen de los verdes campos y los dorados trigales de este suelo.
La Fiesta del Sol se celebra con intensidad por distintas comunidades indígenas de Cotacachi (Imbabura) festejan la fiesta del solsticio de verano y de las cosechas con un emocionante baile de zapateo, con el que dejan en claro que son los Hijos del Sol y de los Andes.




Los indígenas salen de sus comunidades guiados por doce capitanes adelante, doce en medio y doce al final. El objetivo es "volver una vez al año" y ocupar el centro de la ciudad " conocido como "la toma de plaza". Por eso esta fiesta siempre tuvo una connotación de fuerza" que se demuestra en el baile, con un zapateo fuerte y gritos que los indígenas dirigen a la tierra, "para que la Pacha Mama escuche".

Ellos visten zamarros de cuero de chivo, llamingo o felpa y sombreros negros con una copa que termina en punta. Al ritmo de churos, guitarras, armónicas, flautas, tambores y rondadores bailan alrededor del parque central de Cotacachi. Y en cada esquina realizan círculos donde zapatean, girando de izquierda a derecha y viceversa, y gritan en kichwa: “huyayay el Inti Raymi" (arriba la Fiesta del Sol).

En medio de esta celebración se suelen producir enfrentamientos entre las comunidades de las zonas altas y las de la periferia, por establecer la hegemonía(superioridad) en la ocupación de la plaza. Las disputas en algunas ocasiones, suelen concluir con heridos y hasta muertos.




El 1 de julio,  es el día de las mujeres de las comunidades ya que un sin numero de ellas también tienen el gusto por esta fiesta tradicional. Estas bailan en círculos, como parte del cierre de la fiesta.

PAWKAR RAYMI




 Cada año los pueblos andinos celebran el Pawkar Raymi o fiesta del florecimiento especialmente en Otavalo (Imbabura), en la cual agradecen a la Pacha Mama con dos principales elementos el Agua y

las flores.
El Pawkar Raymi también se conoce en algunas comunidades con el nombre de Sisa Pacha (época del florecimiento) o TumariPukllay (juego ceremonial con agua y flores).




Pawkar Raymi es un término quichua que significa muchos colores (policromía). Este significado se debe a que, durante la fiesta, se exhiben todos los productos que da la tierra, lo que hace que la celebración sea muy colorida. Esta fiesta se celebra en varias comunidades andinas (especialmente de la Sierra Norte del Ecuador) durante enero, febrero y marzo de cada año. El 21 de marzo la fiesta tiene un énfasis especial por tratarse del día en que inicia el calendario andino (en quichua: ‘mushuk nina’ o ‘fuego nuevo’).

El Pawkar Raymi tiene como actividad principal el "Tumarina" es la ceremonia ancestral más importante del mismo donde sus protagonistas son las mujeres que desde muy temprano inician con la recolección de las flores silvestres y del agua de las diferentes vertientes conocidas por sus dotes de curación y de energía positiva, los ancianos y los niños de la comunidad. El ritual inicia con una misa de bendición a los frutos que la tierra otorga y a las flores con las que la comunidad festeja el florecimiento.  

Este consiste en depositar un poco de agua y flores en la cabeza de la otra persona; los
niños, lo hacen con sus mayores ya sean padres o abuelos, es un juego ceremonial de respeto y purificación para florecer.







Entre los instrumentos musicales más utilizados durante la celebración se encuentran el rondador, tambor, rondín, garrocha, pingullo.















Durante la ceremonia, se desarrolla el ‘pampa mesa’. Consiste en estirar muchos ponchos en el suelo y servir la comida donada por todos los miembros de la comunidad. Papas con queso, mote, choclo, arvejas y mellocos son compartidos en este almuerzo colectivo.
 






Para beber: chicha de jora (maíz malteado).












EL COYA RAYMI

EL COYA RAYMI


El Colla Raymi se conmemora el 21 de septiembre y está dedicado a la mujer, a la fecundidad, a la Luna, a toda la feminidad, por el comienzo de la siembra. Además está relacionado con el calendario agro ecológico.





Septiembre es el mes de la mujer, es un homenaje a la feminidad que es representada por la Madre Tierra y la Madre Luna. Ellas se preparan para “algún momento dar nuevas semillas, o dar nuevos seres". Las mujeres son las protagonistas de la festividad, esta tradición se conserva en las comunidades indígenas. El papel de la mujer consiste en preparar la chicha, y en separar las semillas, por otra parte los varones se preparan para el arado.


El Coya Raymi mas conocida como “la fiesta de las diosas, de las princesas, una celebración muy vinculada a la fecundidad, a lo femenino”. También es la fase de preparación de la tierra para comenzar la siembra, porque es cuando la Pacha Mama está más fértil por la presencia de la lluvia. Este acontecimiento se realiza en los Andes, en las principales huacas o adoratorios comunes y generales de cada nación, pueblo o parcialidad. La plaza de Santo Domingo, en Quito, era una huaca poderosa de los Quitu Caras, allí había una vertiente de agua y un templo.








Estas ceremonias se hacen en las cochas o pugllos, que son alumbramientos o vertientes de agua, donde se dan rituales con baños de flores y hierbas aromáticas para purificar y mantener el equilibrio y la armonía. Esta purificación formaba parte de un ritual de expulsión del mal y de las enfermedades, tal como lo hacían los incas que expulsaban las patologías de los pueblos y las pestes de todo el Tahuantinsuyo. Su principal  bebida  era el ‘sanco’ (la mazamorra de maíz)”.


Este festejo se vincula con la luna nueva, lo que en una comparación con los ciclos femeninos es equivalente al nuevo óvulo de la mujer. El ritual consistía fundamentalmente en convocar la protección de la Killa Mama (madre luna) y realizar la limpieza ritual de toda la comunidad y sus miembros, física y espiritualmente. Los referentes espirituales de los rituales eran entonces la Quilla y Allpa Mama, representadas en sus wakas (sitios sagrados y objetos simbólicos) como: los socavones, las fuentes de agua y los símbolos femeninos. En la actualidad las huacas han sido sustituidas por iglesias y dentro de ellas por imágenes de las vírgenes católicas, de gran popularidad en nuestro país.




Dentro de nuestras prácticas ancestrales de los pueblos, el agradecer a la tierra a través de una ofrenda, regalos o pagos  era una obligación, además consistía en compartir con el Ayllu y la Pacha-Mama comiendo y enterrando en el suelo un “mediano” (comida ritual), para que la Madre Tierra sea más fecunda y produzca buenas cosechas. Algo muy importante con las oraciones y ceremonias no se las practican al momento de la siembra, más bien se las realizan en la intimidad personal y familiar como un reencuentro personal con la Madre Tierra.

 A esta ritualidad algunos la conocen como la ceremonia del Inti Watana para agradecer a la Madre tierra y pedir una prospera y buena siembra.